Las bacterias* se repelen al contacto con la prenda disminuyendo el riesgo de un contagio para que te sientas más seguro con ella.
El textil protege contra el daño que producen los rayos ultravioleta* para que puedas usar tu prenda por mayor tiempo.
El agua se incorpora levemente el los tejidos de la prenda facilitando la rapidez en el secado* para que la uses rápidamente.